Concierto de Rammstein en Budapest
Los sonidos más extremos de la escena alemana son probablemente la electrónica y el metal. No es casualidad que bandas como Slayer, Megadeth, Anthrax, Metallica, Exodus, grandes del Thrash Metal, reconozcan a ciega fe, que el público europeo sea mucho más extremo que el de los Estados Unidos, quizás precisamente el público alemán. Es así que en los ochentas por ejemplo, tras abandonar un concierto de Slayer en Alemania por ejemplo, podías encontrar un mar de vidrio, botellas rotas, metales y cadenas, además de rastros de sangre claro, en los escenarios donde esta banda extrema se presentaba. Del mismo modo, es larga la cantidad de increíbles bandas de thrash metal que han aparecido en Alemania a lo largo de los años, algunas ya son clásicos: Sodom, Destruction y Kreator.

La historia del electro, en Alemania, también es larga. Basta dar un nombre, infaltable: Kraftwerk. Formados en Dusseldorf bajo el nombre de Organisation, luego convertidos en Kraftwerk, el viaje de esta banda empieza con el Krautrock más experimental, de sonidos dulces y viajeros, hasta convertirse en los “Menschmachine”, creadores del techno antes del techno, y de todas las demás invenciones que impregnaron la electrónica en los subsiguientes años. Por supuesto que la deuda de Rammstein con actos como Throbbing Gristle o Einstürzende Neubauten es además, más que patente. Pero en el caso de estas dos bandas, predecesoras a la generación punk, lo industrial y la experimentación buscaban impactar a niveles lacerantes, en que las que la puesta en escena, y el uso de instrumentos no convencionales, tenía más que ver con una cuestión de afrenta a los términos mismos de la performance en vivo, fuera del rock, hacia lo performático.
Ahora, lo que hace Rammstein no es exactamente ni metal ni electro, quizás algo así como rap. Como definir a una banda que utiliza guitarras atronadoras, fraseos rápidos, sonidos industriales, y un tono de voz en alemán que bordea lo “operático”, por decir un término. Rammstein hoy por hoy, recuerda ser un invento de los noventas, de la generación “Trainspotting” y de años en que, por primera vez, en el “mainstream”, se aparentaba entrar a una aparentemente comunión sincera entre la industria y la música independiente, que jamás sucedió por supuesto. Rammstein es parte de la movida “Neue Deutsche Härte”, termino inventado para el “nuevo género” que estaban, supuestamente, promoviendo con otras bandas como Oomph!, Stahlhammer, Samsas Traum y Megaherz.
Hoy por hoy, la experiencia de Rammstein bordea lo paródico, en muchos casos lo irrisorio. El paso de Rammstein por la industria musical, y por su supuesto sonido duro e industrial, no es sino respuesta a que siguen siendo distribuidos por una disquera como Universal. Han vendido millones de discos, y con conciertos apoteósicos, cargados de imágenes violentas, teatralidad y efectos especiales, son un show en vivo más que interesante para ver si lo que quieres es, tener claro, que los medios musicales siguen construyendo falsos dioses, falsas imágenes, y generando más ventas para artistas que no son, exactamente, ni lo más actual, ni lo más refrescante. Para más información sobre Rammstein y su gira, puedes visitar la siguiente página web: http://www.rammstein.de/
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Paul Oilzum










